
Que más decir. Conseguido. Con bastantes centésimas de sobra. Y fui casi sinestudiar, solo había leído los apuntes. Aprobado, apto. Ya tengo también selectividad en el bolsillo. Y todo esto solo prueba una cosa: todos tenían razón. Y Tere la tenía en especial. Aseguró que incluso sin estudiar superaría el examen. Y ahí está, superado.
Todo se volvieron felicitaciones y alegrías, pero no para mi. Me sentí raro cuando lo vi. Ni alegre por aprobar, ni defraudado por no haber sacado más nota. Debo sentirme alegre por haber aproado, pero... ¿Por qué me siento tan vacío?
Me siento cansado, abatido. Estoy vacío de toda emoción. Hay un gran agujero dentro de mi. Ese mismo gran agujero que ella dejo, y que ahora clama su presencia a gritos desgarradores. Toda la tarde. Aguanté toda la tarde de felicitaciones sin emoción, impasible. Uno a uno sus felicitaciones y sus preguntas de: ¿ahora qué harás? ¿estás contento? Reprmiendo esa angustia naciente del gran dolor. Y finalmente por la noche ya no pude evitarlo más. Demasiado cansado en una noche de San Juan como para celebrarlo a la luz de las llamas. Y mientras todos se divertían, yo la buscaba en la oscuridad.
Y quizá me siento así porque yo no pensaba aprobar, no esperaba superar esta prueba. Pero la real afirmación de hace 5 meses se me ha estampado en la cara a 300 kilómetros por hora, la evidencia me venció, y me hizo llorar.
Me siento jodidamente pesado, cansado, me cuesta hasta respirar cuando pienso en ello. Y cuando fui a por la certificación de aprobado al instituto no me fue mucho mejor. De nuevo me topé con aquella chica que me pareció ella, y de nuevo me pareció ver un sueño. Corto, pero pareció un sueño de nuevo. De nuevo, en esta ocasión el secretario del instituto, me preguntó que iba a hacer ahora mientras yo miraba el papel. Le dije que no sabía, y la chica dijo: podrías hacer derecho como yo.
¡Venga hombre! La vida es un asco. Encima de parecer idénticas, estudiarán lo mismo. Y lo gracioso que incluso mi padre me dijo que podía estudiar derecho. Y mi tio. Y mi hermana. Sabía que no debí ponerme el traje para aquel bautizo, dios. Cuantas vueltas da la vida, cuantas ofertas te pone delante, cuantas te quita, y cuantas ostias te da. Demasiadas ostias.
Derecho... Si, claro... Historia, como no... Historia del Arte... ¿Más historia? Nada me llama la atención. No tengo ganas de hacer nada. Nada me atrae especialmente. Básicamente porque no tengo un objetivo claro que conseguir, no tengo proyectos ni aspiraciones.
"Yo solo te digo que hagas lo que quieras, es tu vida, y solo tú decides como vivirla". La frase más sensata de la semana, de mi padre, de ayer mientras cenábamos. Y tiene razón, además de ser verídica. Pero no tengo ganas de nada... Estoy cansado.
Infantería de Marina, o Tropa y Marinería, una escuela de oficiales. Creo que optaré por eso. Quiero alejarme de todo, irme lejos y no volver. Y que mejor medio. Con esa nota me sobra para entrar en esas escuelas, solo con aprobar ya está. Saldré con buen rango haga lo que haga, pediré algún destino lejos, y que sea lo que sea, no importa.
Independiéntemente de todo esto. Lo he conseguido y he cumplido las dos promesas que me quedaban. He sacado selectividad.