sábado, 25 de junio de 2011

Apto.



Que más decir. Conseguido. Con bastantes centésimas de sobra. Y fui casi sinestudiar, solo había leído los apuntes. Aprobado, apto. Ya tengo también selectividad en el bolsillo. Y todo esto solo prueba una cosa: todos tenían razón. Y Tere la tenía en especial. Aseguró que incluso sin estudiar superaría el examen. Y ahí está, superado.

Todo se volvieron felicitaciones y alegrías, pero no para mi. Me sentí raro cuando lo vi. Ni alegre por aprobar, ni defraudado por no haber sacado más nota. Debo sentirme alegre por haber aproado, pero... ¿Por qué me siento tan vacío?

Me siento cansado, abatido. Estoy vacío de toda emoción. Hay un gran agujero dentro de mi. Ese mismo gran agujero que ella dejo, y que ahora clama su presencia a gritos desgarradores. Toda la tarde. Aguanté toda la tarde de felicitaciones sin emoción, impasible. Uno a uno sus felicitaciones y sus preguntas de: ¿ahora qué harás? ¿estás contento? Reprmiendo esa angustia naciente del gran dolor. Y finalmente por la noche ya no pude evitarlo más. Demasiado cansado en una noche de San Juan como para celebrarlo a la luz de las llamas. Y mientras todos se divertían, yo la buscaba en la oscuridad.

Y quizá me siento así porque yo no pensaba aprobar, no esperaba superar esta prueba. Pero la real afirmación de hace 5 meses se me ha estampado en la cara a 300 kilómetros por hora, la evidencia me venció, y me hizo llorar.

Me siento jodidamente pesado, cansado, me cuesta hasta respirar cuando pienso en ello. Y cuando fui a por la certificación de aprobado al instituto no me fue mucho mejor. De nuevo me topé con aquella chica que me pareció ella, y de nuevo me pareció ver un sueño. Corto, pero pareció un sueño de nuevo. De nuevo, en esta ocasión el secretario del instituto, me preguntó que iba a hacer ahora mientras yo miraba el papel. Le dije que no sabía, y la chica dijo: podrías hacer derecho como yo.

¡Venga hombre! La vida es un asco. Encima de parecer idénticas, estudiarán lo mismo. Y lo gracioso que incluso mi padre me dijo que podía estudiar derecho. Y mi tio. Y mi hermana. Sabía que no debí ponerme el traje para aquel bautizo, dios. Cuantas vueltas da la vida, cuantas ofertas te pone delante, cuantas te quita, y cuantas ostias te da. Demasiadas ostias.

Derecho... Si, claro... Historia, como no... Historia del Arte... ¿Más historia? Nada me llama la atención. No tengo ganas de hacer nada. Nada me atrae especialmente. Básicamente porque no tengo un objetivo claro que conseguir, no tengo proyectos ni aspiraciones.

"Yo solo te digo que hagas lo que quieras, es tu vida, y solo tú decides como vivirla". La frase más sensata de la semana, de mi padre, de ayer mientras cenábamos. Y tiene razón, además de ser verídica. Pero no tengo ganas de nada... Estoy cansado.

Infantería de Marina, o Tropa y Marinería, una escuela de oficiales. Creo que optaré por eso. Quiero alejarme de todo, irme lejos y no volver. Y que mejor medio. Con esa nota me sobra para entrar en esas escuelas, solo con aprobar ya está. Saldré con buen rango haga lo que haga, pediré algún destino lejos, y que sea lo que sea, no importa.

Independiéntemente de todo esto. Lo he conseguido y he cumplido las dos promesas que me quedaban. He sacado selectividad.

viernes, 3 de junio de 2011

La leyenda del Holandés Errante

Ser libre conlleva responsabilidades, pegas y beneficios. Poco de uno, mucho de otro, nada de ninguno, no se, siempre hay bariaciones del porcentaj de unos y otros valores. Pero lo que puedo asegurar, es que siempre conlleva su maldición.

Una maldición no es nada grato, aunque las haya mejores y peores, pero seguro que ninguna es buena. La maldición que yo cargo, es que todas las personas que me rodean, siempre salen perjudicadas, y más aquellas que me importan. Sin excepción. Todos acaban igual: bien jodidos. Siempre sufren daño, siempre les pasa algo, y me jode. Algunos se recuperan, otros por desgracia no. Pero siempre, de nuevo sin excepciones, todos se alejan. Es una maldición de las peores, considero, pero de fácil solución. Basta con que nadie se acerque. O con desaparecer. Pero endefinitiva: son una mierda.

Hay muchas leyendas a lo largo de la historia sobre varias maldiciones, de todos los tintes y de todas las formas, desde licátropos hasta ranas; desde inmortales hasta fantasmas. Son muchas, aunque puede ser que algunas de ellas algunas personas las consideren bendiciones o como algo beneficioso, como la mencionada inmortalidad. Pero desde mi punto de vista, ni eso es un don. Creo que no hace falta explicar la razón de ello.

Una de las maldiciones que existen... Maldiciones, leyendas,... Igual me da un término que otro, es la del "Holandés Errante", un mítico navío que navegaba contra viento y marea en cualquier situación en cualquiera de los mares conocidos. No se coincide en el capitán de la leyenda, varían los nombres. Pero si en que la maldición que pesaba sobre él y la tripulación, como así mismo con el barco, era no poder llegar a puerto en toda la eternidad, y la única forma de romper la maldición, era arribar al puerto de partida. Una maldición entregada por Dios debido a la venta del alma por robar la grandeza del mar y así conseguir navegar sin límites de viento ni marea, un don vuelto maldición.

Una historia parecida a la de los famosos barcos fantasmas, que según cuentan las leyendas en ocasiones se los cruzaban, y los marineros del barco daban desesperados mensajes a los vivos para sus familiares, muertos años atrás ya. Son curiosas todas estas historias navales. Pero volvamos a la mencionada anteriormente.

La leyenda del Holandés Errante, desde mi punto de vista, se asemeja más a un humano. El ser humano puede autosuperarse navegando contra corriente en su propia vida, y enfrentarse a cuanto se le ponga en frente, lo que en ocasiones causa el alejamiento de su hogar, o de algunas personas que aprecia. Y al final esa persona, el ser humano, vuelve a esos sitios que dejó apra finalizar con todo, como hacen hoy día, cuando ya han vivido su vida y deciden retirarse a vivir tranquilamente.

Pero todo ese proceso es mucho más complejo de lo que pueda parecer a simple vista al leerlo. La vida es una jodida carrera de obstáculos con demasiados caminos a tomar. Demasiadas decisiones que hay que tomar, demasiados condicionantes, demasiadas mierdas en el camino, baches, caminos cortados, acantilados,... Pero el final de todos los caminos es el mismo: un cajón de madera. Antes o después, todos llegaremos. Que vamos a hacerle. Quien quiera vivir para siempre, que no nazca.

Y a veces en ese camino dan ganas de mandarlo todo a la mierda. Y más cuando debes tomar una decisión importante en menos de 24 horas, cuando llevas meses sin tomarla. Y después de tantos meses, tener apenas 24 horas, ahora menos de 12, para decidirse, es bastante estresante. Es una confluencia en el camino, y debes elegir una de las opciones, aunque tu quieras simplemente quedarte en medio del camino, sin más, porque a veces sientes que el resto del camino te sobra, como muchas veces pienso yo. Seguir este camino, seguir aquel otro,... O que tal si lo dejamos todo y acabamos con las opciones de raíz.

He dudado meses sobre que rumbo tomar en esta tempestad en la que navego solo y contra corriente. Y tengo que decidirme ya. Y no se qué decidir. No quiero decidir, solo quiero esperar... Pero la tormenta no da tregua. La vida no da tregua. Sigo navegando, sigo cargando con mi maldicióna. Hay que tomar una decisión, aunque no vaya a gustar ninguna ya. Hay que arribar a puerto...

Tierra Santa - La leyenda del Holandés Errante

"He conseguido vencer mil tormentas
buscando la tierra que un día dejé.
Siempre esperando en el cielo la estrella que
alumbre el camino que me haga volver,
y con el viento cruzar esta mar
que tanto cuesta recorrer,
y volver a respirar el aire
del lugar que me vio nacer.

Perdí mi rumbo y a cambio del alma
robé la grandeza que tiene este mar.
Fui condenado a vagar sin destino,
vació y errante sin puerto ni hogar.
Es mi prisión el mundo entero sin tierra
que pueda algún día volver a pisar,
porque solo mi esperanza es la muerte,
y mi castigo es la eternidad.

Voy a entregar hasta el último aliento
que quede en mi vida en poder regresar.
Aunque camine por siempre en tinieblas
y mi única luz se apague en mi soledad.
No dejare mi memoria al destino
que haga que olvide mi puerto y mi hogar,
ni rendiré mi valor ni mi sangre y lucharé...

Más allá del umbral del horizonte,
allí donde nunca me alcance la tempestad,
buscaré la tierra que el mar esconde,
porque solo mi esperanza es la muerte,
y mi castigo es la eternidad.

Si ha llegado al fin mi vida,
ruego a dios que antes de morir,
con el último golpe de viento
el mar me lleve junto a ti.

Más allá del umbral del horizonte,
allí donde nunca me alcance la tempestad,
buscaré la tierra que el mar esconde,
porque solo mi esperanza es la muerte,
y mi castigo es la eternidad.

Alcanzaré mi libertad aunque caiga,
y lucharé...
¡Por toda la eternidad!"

Carguemos con las maldiciones, esperandoq eu algún día se rompan, y sigamos navegando contra corriente aunque cueste tomar un rumbo en concreto, o aunque noqueden ganas de seguir adelante. Carguemos con las maldiciones, y lleguemos a puerto algún día. Suerte a todos, que arribéis sanos y felices, y sin vuestras maldiciones.