sábado, 28 de enero de 2012

2011

Un poco tarde esta entrada, pero bueno... ¿Me perdonáis por la tardanza?

Un año de sabias lecciones. Y bastante duras. No ha sido un año fácil, y considero que es un año que sería mejor olvidar, pero también es un año que no merece ser olvidado, pues contiene varias lecciones. Lecciones que normalmente costaría aprender toda una vida, y que por desgracia yo he aprendido en cuestión de unos meses. En siete meses, he aprendido más que el resto de la gente. Pero no es un método de aprender al que se le pueda llamar grato.

El año comenzó bien. Pero al mes ya se había jodido soberanamente. La muerte de Tere ha sido el golpe más duro que he podido recibir en toda mi vida. Después de pasarlo mal, finalmente hice selectividad, tal y como ella me había convencido. Y presentándome sin ganas, sin estudiar, y sin motivación alguna de aprobar, la vida me suelta un guantazo y apruebo. Y puede ser que aquí este la primera lección importante. Puede que yo no sea tan desastre como pienso, y que realmente soy capaz de lo que me proponga. Quizá soy más fuerte de lo que yo mismo creo, tal como ella me decía.

El verano pasó entre cavilaciones y debates internos. Estudiar, trabajar, quedarme tirado en cualquier rincón,... No tenía muchas ganas de emprender nada. Estaba agotado después de seis meses sin ella. Aún a día de hoy estoy agotado, pero esto ya lo trataré más adelante. Finalmente, apoyándome en selectividad, decidí orientarme hacia una escuela de oficiales de marina. Cuatro años de instrucción, y al salir un sueldo fijo de por vida. Y quien sabe, quizá así, al perderme por estos mundos de dios, conseguiría olvidarme de quien soy y de las penas que cargo.

Y cuando estaba a punto de tomar este plan, y habiendo ido a apuntarme a un gimnasio, al día siguiente de esta acción, muere mi padre. Siete meses después que Tere. Que vida más perra. Que asquerosa. Que hija de puta esta vida. También lo pasé mal, no lo voy a negar, pero no tan mal como lo pasé con la muerte de Tere. Y hasta día de hoy, no ha caído una lágrima por mi padre de mi parte, y no porque no lo apreciara. Simplemente, no me apetecía derramar más lágrimas en esta vida. Y así está jurado. No caeré más en esos agujeros infinitos y oscuros. Aunque no se si poco a poco estoy cayendo de nuevo. Todo se verá.

Entre unas cosas y otras, la admisión para la escuela de oficiales pasó. Un tren que no cogí a tiempo. ¿Hice bien o mal? No lo se, pero ahora estoy haciendo de nuevo lo que Tere y yo planeamos, estudiar historia. ¿Destino o suerte? Tampoco lo se. La vida es un misterio. Y entre tanto, ayudar en el taller, aunque he durado solo dos meses, pues no podía estudiar y trabajar a la vez, y tampoco me han dado la opción de media jornada. Si hubiera sido al contrario, mi padre nunca habría puesto en esta situación a nadie, aunque hubiera tenido que deslomarse el doble. Esto demuestra como son realmente las personas, y en cuales se puede confiar ciegamente.

Y con todo esto presente, llega 2012. ¿Será un año bueno o malo? No lo se, no soy un prestidigitador. Y tampoco quiero serlo. Si conociéramos el futuro, no tendría misterio alguno el seguir caminando por esta vida.

Y, aunque malo, saco valiosas lecciones, que como dice una de las canciones de Warcry, lecciones que la vida con paciencia me enseñó. Lecciones dolorosas, pero valiosas, mucho.
He aprendido... Que la vida es dura, y que no siempre nos da lo que esperamos de ella. Que la gente es falsa y envidiosa, y buscarán tus momentos de debilidad para aprovecharse. Que hay que defender lo tuyo a toda costa, atropelles a quien atropelles. No hay que dejar que nadie pise lo que es tuyo.

Que hay que ser fuerte y decidido en los caminos que escojas, aunque sean difíciles y tropieces. Que los verdaderos amigos siempre estarán ahí, pase lo que pase. Que entenderán tus silencios y callarán contigo, al igual que reirán cuando rías, porque quizá algún día, tu tendrás que hacer eso mismo por ellos. Que las personas realmente importantes siempre estarán presentes, pase lo que pase, aunque estén lejos o aunque el contacto sea poco e infrecuente, y sentirán tus penas y alegrías como si fueran suyas propias.

He aprendido que tengo más aguante y entereza del que yo mismo y el resto de la gente pensaba. Que quizá soy más fuerte de lo que pienso, y debo tener más confianza en mí. Que quizá no soy tan inútil.

He aprendido que debería ser un poco más egoísta, aunque esto creo que nunca podré aplicarlo. He aprendido... que muchas personas son débiles. Que muchas personas no atienden a razones. Que muchas personas merecerían la ignorancia. Pero he aprendido, que a esta clase de personas, no hay peor mal que puedas hacerles que tener educación.

He aprendido, que desear que todo acabe de una vez por todas, es de cobardes. Que hay que enfrentar las cosas de frente, aunque duelan, aunque cuesten. Que algunas cosas son difíciles de comunicar, ya sea por torpeza, vergüenza, o gravedad. Pero hay que ser claros y directos. Dejemos los susurros para los cobardes y para los que no pueden valerse por si mismos.

He aprendido que la vida es corta cuando estas feliz, y muy larga cuando se tuerce, pero que ambas cosas son parte de ella. Que entre penas y alegrías hay que seguir caminando por aquellas metas que creemos dignas de nuestras aspiraciones, y que nadie debe apartarnos de ellas, solo nosotros mismos hemos de marcar el final, o el abandono de esta meta.

He aprendido lo que es vivir.