Todas las personas tienen una parte oculta. Latente, dormida. La naturaleza de una persona es enorme, inmensa. También lo es desconocida. Y por mucho que se esfuercen en conocer esa basta naturaleza, dudo que algún día pueda llegar a conocerse por completo.
Esta parte está oculta, es la más oscura. Esa parte no es algo agradable, podría decirse. Es una parte que más vale no molestar. Tampoco conviene buscarla. A veces es mejor, otras veces peor. Quién sabe. Si está oculta, supongo que es por algo. Pero hay veces que solo una chispa basta para desatar esa parte oculta, esa Bestia encadenada.
A veces te encuentras con alguien, un viejo conocido, quizá no tan viejo. Te saluda, y piensas: "se merece un golpe". Sigue hablando contigo, y cambias de opinión. Dudas de si la gente cambia con el tiempo. Sigue hablando, y te arrepientes de no haberle dado ese golpe. No es que te lleves ni bien, ni mal con ese viejo conocido. Pero directamente es que te da lo mismo llevarte bien o mal con él. Viejas rencillas.
Esa Bestia interna, tiempo atrás encadenada y apagada en un oscuro rincón del alma, palpita al recordar ciertas cosas. Golpea y golpea, tiemblan las cadenas y sacude el polvo de las puertas que la esconden. Y ya no hay mucho fuera de esas puertas que la retienen que pueda detener a esa Bestia cuando rompa sus cadenas y derrumbe esas puertas. Arrasará con lo que pille de camino. Todo lo reducirá a la nada, simples cenizas, como una llama que todo lo borra.
Al recordar ciertas cosas, por unas cosas o por otras, palpita. La Bestia no está dormida. Las cosas avanzan, y el pálpito se hace más fuerte, y cada vez más fuerte. Y de repente hay un desencadenante.
Las cadenas se rompen. El pulso se acelera, la sangre corre más rápidamente por tus venas, marcándolas en la carne. Las puertas se contorsionan ante su empuje. Todo a tu alrededor parece detenerse levemente. El resplandor ilumina esa zona oscura del alma, y en las puertas se abre una brecha tras otra. Los músculos se tensan, y las articulaciones se preparan recordando viejas acciones. La Bestia da golpes. Quiere salir. La situación sigue avanzando, y puedes notar los latidos ne los ojos. Debe salir. Un golpe, otro golpe,... Es demasiada energía contenida para tan poco espacio. Fuera ya no hay defensas, y lo que queda, lo intentan pisotear. Y no, nadie debe pisotear nada que no sea suyo. Las puertas se rompen. Y todo se desata.
En pocos instantes todo ha degenerado hasta tal punto de acabar quemándose. Desde el momento en que recuerdas ciertas cosas sabes que la situación no acabará bien, igual que hace años tampoco lo hacía. Todo se desencadena y el resultado es el que te temías cuando todo empieza. Pierdes el control de esa Bestia enjaulada tiempo atrás. De esa Bestia que nunca trajo nada bueno, que tanto te costó enjaular, pero que te hizo ser como eres. Esa sombra que forma parte de uno mismo, se quiera o no.
Que cuando esa Bestia quedó encerrada surgieron nuevas cosas, nuevos aspectos nacieron. Esas cosas nuevas crearon buenos recuerdos y buenos momentos. Muchos. Pero esos nuevos aspectos se handebilitado con el paso del tiempo, y no se puede detener lo que un día se encerró por la fuerza.
Un viejo conocido, con el que tiempo atrás tuviste choques y bastantes roces. Que cuando vuelves a verlo crees que esa ocasión puede ser diferente, pero tras dudarlo, confirmas tu equivocación. Y que finalmente termina con un nuevo choque. Y esta vez, como otras veces atrás, el resultado sale a tu favor. La Bestia se desató, y el final de esa situación llegó.
A lo largo de mi vida puedo decir que he vivido muchas cosas, pese a llevar en ella tan solo 21 años. He dejado atrás a muchas personas, amigos enemigos. Mucha gente, más de la que yo mismo hubiera deseado. Unos se fueron, otros tomaron otro camino, y algunos murieron. Muchas perdidas a mis espaldas, solo una que pesa y sangra.
Pero tanto amigos como enemigos, a todos les tengo cierto aprecio, ya sea por unas cosas o por otras. Y no me gusta que nadie hable mal de ellos, y menos cuando de los que hablan, ya no están entre nosotros. Y dependiendo del grado de afecto, las consecuencias pueden ser nefastas, como lo fueron en este caso. Pagaré mis cuentas cuando llegue el momento. Hasta ese momento, prefiero ser la Bestia y seguir adelante, a dejar que intenten pisotearme.
Tierra Santa - La sombra de la Bestia
"La noche cae en un lugar
donde reina hoy el miedo,
bajo el influjo inmortal
de la luna y su luz.
Te hace mirar hacia allí
donde brilla en lo alto,
y al mirar el destello en tus manos,
ves que no eres tu.
Duerme tu alma en el fondo
de un sueño sin rumbo.
Como una plaga la bestia
se adueña de ti.
Arde tu sangre en el fuego
que rompe tus venas,
y destroza lo poco de humano
que queda hoy de ti.
Y ahora esta libre
el mal que llevas dentro.
La maldición por siempre existirá.
El sueño del loco,
que vive encerrado en su mundo
y no puede escapar.
¡Cambia!,
y deja salir a la Bestia,
que siempre has vivido con ella,
y ella hoy es parte de ti.
¡Cambia!,
y deja salir a la Bestia,
que siempre has vivido con ella,
y ella hoy es parte de ti.
Y ahora esta libre
el mal que llevas dentro.
La maldición por siempre existirá.
El sueño del loco,
que vive encerrado en su mundo
y no puede escapar.
¡Cambia!,
y deja salir a la Bestia,
que siempre has vivido con ella,
y ella hoy es parte de ti.
¡Cambia!,
y deja salir a la Bestia,
que siempre has vivido con ella,
y ella hoy es parte de ti."
Aunque intente negarlo, esta es mi verdadera naturaleza. Oscura, vengativa, violenta,... Una Bestia domada tiempo atrás, indómita de nuevo. La única parte intacta y completa de mi mismo tras desplomarme, y capaz de sacarme de esta. Y aunque intente negarlo, como dice esta canción, esa Bestia que todos llevamos dentro, forma parte de nosotros mismos. Puede ayudarme a salir de esta por completo, no lo niego; pero también destruirme por completo. Confío en que, tras tanto tiempo, nos llevemos bien.
Dije que iba a darlo todo para salir de esta y conseguir lo que sea que me proponga. Pero algunos insensatos intentan detenerme. Se la juegan. Voy a salir de este hoyo. Comencemos.