viernes, 6 de mayo de 2011

Después de tres meses.

No se como empezar esto, la verdad. Podría decir muchas cosas, me tomarían por loco o desquiciado. Aunque a decir verdad tampoco tengo mucho que decir.

Puedo decir que estos tres meses han sido los meses más largos que he vivido. Eternos. Y supongo que aún quedarán muchos iguales, que se harán eternos y en los que no tendré ganas ni de levantarme de la cama. Es una situación algo desquiciante que no se la deseo a nadie en el mundo. Es una situación de derrumbamiento y tormento interno increíble. Piensas muchas cosas, haces bastantes menos. A veces estás hiperactivo, otras veces te dejas caer por los suelos. Tan pronto te da el venazo de salir corriendo como un loco y gritar hasta quedarte mudo, como tan pronto solo quieres quedarte parado y en silencio. Otras veces el golpe de iniciativa es romperlo todo, desatar ese demonio interno que da impulsos con cada paso. Porque todos tenemos esa parte oscura escondida y encarcelada en lo más profundo. Y a esa bestia, o la dominas, o te domina.

Independientemente de todo esto... A tres meses del suceso, he de decir que aunque he intentado tirar hacia arriba, creo que he empezado a salir tarde. Esta semana, los sueños han dejado paso a las pesadillas, y las pocas horas que duermo son agobiantes. Me despierto agitado,e ntre sudor frío y con las sábanas retorcidas. Y según me dijo mi madre ayer, también hablo en sueños, cosa que nunca antes había hecho. Esta noche apenas he dormido. Cuanto menos intentas pensar en algo, más piensas en ese algo. Intenté aguantar toda la noche, mantenerme derecho y firme. Pero finalmente reventé. Y esta mañana me he despertado con agujetas en la mandíbulas y con las marcas de mis uñas en mis manos. Realmente estoy peor de lo que imaginaba. Durante las horas de luz puedo mantenerme derecho, firme, entero. Pero cuando viene la oscuridad de la noche, todo eso se desvanece al ritmo que pierdo la conciencia para dejar paso al subconsciente, quien me traiciona y me destroza.

Las pesadillas de estos días no me han dejado descansar, y estoy bastante cansado, la verdad. Pero no es nada que no pueda aguantar. Recordando la entrada en la que citaba a Silvester Stallone: "Ni tú, ni yo, ni nadie, golpea más fuerte que la vida, pero no importa lo fuerte que golpeas, sino lo fuerte que pueden golpearte". No importa lo fuerte que golpees. Puedes ser fuerte, dar tremendos golpes. Pero importa lo fuerte que pueden golpearte, y es verdad, y ahora lo comprendo mejor que en aquel entonces. La verdadera fuerza es así como se desmuestra, aguantando los golpes. Golpes de una fuerza superior a la tuya, que si los aguantas, podrás decir que eres más fuerte que quien te golpea. Y un golpe y otro, y otro más y más, más fuertes o un poco más débiles, pero hay que aguantarlos. La vida es un juego del que no se puede escapar, ni se puede poner en pausa. En el juego de la vida, como máximo puedes poner un avance rápido; un avance uqe no altera la velocidad de los días, solo de tu propia vida. Pero el juego de la vida solo tiene un final. Ganar o perder no importa. Importa el juego. Un juego de resistencia, tropiezos, golpes, victorias y derrotas.

No se si yo estoy aguantando los golpes. No me considero una persona débil, tanto físicamente como espiritualmente. Pero tampoco me considero una persona fuerte. Quizá hasta ahora he aguantado muchos golpes, he dado otros tantos, y tirado hacia adelante a pesar de todo. Pero esto no se si realmente significa que yo sea más fuerte que la media. O quizá si. Pero de ser así, se que hay mucha gente mucho más fuerte que yo. Toda esa gente, la que aguanta los golpes y sigue adelante a pesar de las heridas, es digna de mi total y sincera admiración. Y cuando a mi me toca demostrar que soy una de esas personas, me he quedado agachado, quieto, apagado.

Se acabó. No voy a intentar olvidarlo todo. No quiero, ni puedo. La quise demasiado, más que a mi propia vida, y daría cualquier cosa por que eso no hubiera sucedido. Lo daría todo solo porque viviera y fuera feliz, aunque no fuera conmigo. Como he dicho, no puedo tratar de olvidarlo todo, porque ni quiero ni puedo. Son recuerdos que perdudarán en mi mente hasta el final de mis días, recuerdos que me han enseñado mucho, que aún me hacen sonreir de corazón. Puede que cuando duerma tenga pesadillas. Que cuando me despierte no tenga ganas de nada. Que pasen la shoras y nunca tenga hambre. Puede que muchas cosas me intenten echar hacia atrás, dejarme parado en un rincón. Y no puedo asegurar que en algunas ocasiones no lo consigan, pues creo que los momentos de flaqueza van a ser inevitables.

Pero a pesar de todo, voy a seguir adelante. Se lo debo. He de dejar descansar su recuerdo, parar de martirizarme con los recuerdos, con las palabras, con los hechos. Rehacerme a partir de los despojos de mi propia destrucción, y seguir adelante, aunque me duela y tropiece, seguir aunque caiga en el camino. Si no lo intento, nunca sabré lo que conseguiré. "Si tú sabes lo que vales ve y consigue lo que mereces, pero tendrás que soportar los golpes". Los soportaré, tan bien o mejor como ahora soporto este dolor y estas lágrimas que intentan escapar. Sacaré fuerzas de donde sea, aunque haya gastado ya la mayor parte de las que me quedaban. De donde sea, sacaré la fuerza necesaria, para que allí donde quiera que ella esté, pueda verme y sentirse orgullosa mientras sonríe. Se lo debo. Nunca olvidaré todo esto, y esta es una herida que nunca cicatrizará por completo, como suele pasar con todas las heridas del alma, pero así es la vida. Yo aún estoy vivo, y he de seguir caminando por la vida, agarrando mis recuerdos con una mano, abriéndome paso a través del camino con la otra.

Por todo. Por ella, por los pocos que me aprecian, por los menos que me quieren. Por los tantos que me odian y les caigo mal, también por aquellos que no quieren verme ni en pintura, y por aquellos que ya se han olvidado de mi. Por mi. Voy a salir de esta, alcanzar aquello que quiera conseguir. Aunque la vea a cada instante, la recuerde en todo momento y me parezca oir su voz, lo prometo. Prometo salir de esta y conseguir aquello que quiero conseguir; y si no prometo caer en el camino habiéndolo dado todo.

1 comentario:

  1. Estoy orgullosa :)
    Me alegra que por fin vayas a dar el paso hasta la superación.
    Y sé que si lo das todo, no vas a fallar ;P
    "Nada hay bajo el sol que no tenga solución, nunca una noche venció a un amanecer"
    Y tú eres un amanecer tremendo... Contigo no hay quien pueda.
    (L)
    Y lo sabes.

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