martes, 4 de agosto de 2009

Conversación con las Sombras

Pensando sobre todo lo que me rodea, y todo los hechos que acontecen y pasan, una sombra se deslizó por la pared, y fue a parar delante de mí.

-¿Qué temes?- Preguntó aquella Sombra.

Bajé la cabeza, y pensé. Miré hacia dentro de mí. ¿Qué es lo que temo? ¿A qué tengo miedo?

- Pues, quizá, tengo miedo a que todo acabe. Que termine de forma inesperada. Quizá tenga miedo a perder aquellas personas que quiero, aquellas que hacen que sea yo. Quizá tengo miedo a quedarme solo, a la oscuridad. A la soledad generada por el silencio... Tengo miedo a perder lo que quiero...

Tras ello se hizo un silencio, aquella Sombra parecía sorprendida. Levantó lo que deduje como su mano izquierda hacia su mentón, y sentandose en el suelo con las piernas cruzadas, apoyo el codo sobre la rodilla, y reposó la cabeza.Parecía pensativa aquella Sombra, o lo que quiera que fuera. Y al final, tras dos minutos de observación, aquella Sombra habló de nuevo:

-Y por qué temes la soledad, al fin y al cabo, en este cuarto no hay nadie. Paseas solo, y practicamente haces una vida solitaria. Ya vives la soledad sin nada a lo que querer.

Y al acabar de decir eso, aquella Sombra levantó la cabeza, y noté una mirada ofensiva. Estaba claro que aquella Sombra quería hundirme.

-Eso no es cierto-Contesté-Siempre han estado ahí, aunque no fuera de cuerpo presente. Siempre ha estado ahí mi familia, mis amigos. Siempre han estado todos. Aunque no los viera, se que estaban.

Entonces la Sombra se incorporó, más sorprendida aún. Entonces, alguien dijo:

-Cuando la vida te tira el guante, solo queda batirla.

Y tras ello otra sombra apareció, esta menos opaca que la anterior. Se desplazó hasta nosotros, y se sentó de tal forma uqe nos veía a los dos, en un lateral de la habitación. Me parecía extraño aquellas presencias. ¿Estaba soñando? ¿Eran reales? No se, y mientras intentaba averiguarlo, la última Sombra en llegar dijo:

-Aunque nos pisen hay que levantarse. Siempre amanece, y aunque el Sol muera un día, una y otra vez se levanta en el horizonte para iluminar nuestros caminos, para velar que no nos perdamos.
-¿Y donde está ahora tu Sol?-Preguntó la Sombra más opaca-Esta habitación esta a oscuras. No hay Sol que le guie en su camino.
-Si que la hay-Reproché a la Sombra- Hay una luz que siempre me ilumina el camino, aun en las noches más oscuras. La luz de mi voluntad, de mi espíritu. La luz de mi corazón, de mi alma.

La Sombra más oscura parecía aun más sorprendida. Como si no se esperase mis respuestas, como si ella pudiera controlar mis pensamientos, pero no lo lograra pese a su influjo constante de tirar la toalla, de rendirse, de dejarlo todo y dejarme llevar. Me incorporé un poco más en la silla, y dejé de apollar la cabeza en la mano. Me senté adecuadamente, y miré a la Sombras más oscura.

-Soy un guerrero, al igual que todos los que caminamos porla vida. No podemos rendirnos a la primera de cambio, por duro que parezca, o dificil que sea la situación. Tenemos uqe luchar. Luchar hasta el final. Pues somos guerreros. Quizá en ocasiones no veamos a nuestros hermanos combatir a nuestro lado, pero sabemos que siempre nos estarán dando animos, aunque no los escuchemos. Al igual que nosotros los animamos a ellos cuando se enfrentan en solitario. Quizá para nosotros no hay peor vacio que el que deja un alma que no luchó hasta el final, o que se rindió a la primera de cambio, sin darlo todo. Quiza no hay peor silencio que el del que no quiere hablar. Pero yo no soy ese caso. El influjo que intentas ejercer sobre mí, no hará su efecto, pues se que mis hermanos de batalla me animan y me dan fuerzas para continuar aunque no los vea. Porque yo sé quienes son mis auténticos hermanos, y quien no. Se quienes merecen que yo les guarde con mi escudo en la falange, y se a quien debo dejar que sea pasto del enemigo.

A medida que hablaba, aquella sombra se iba haciendo mas transparente, y la otra, cada vez se iluminaba más. Llegó el punto en el que aquella Sombra opaca se esfumó, y deje de sentir dentro de mí aquel peso que me empujaba hasta el fondo del abismo. Y, en cambio, mirando a la otra Sombra, sentía las fuerzas y las ganas de luchar, de tal modo queme sentía capaz de todo.

Inconscientemente había desechado el pesimismo de mi interior. Me había levantado desde mi abismo para luchar. La suerte una vez más me había sonreido, y no podía desaprovechar esa oportunidad, pues la suerte sonríe pocas veces. Aquella Sombra, que ahora era Luz, sonrió, y se evaporó lentamente, sonriéndome, y, por último, asintiendo.

Somos guerreros. Nuestros hermanos nos acompañan en el camino que nuestra voluntad ilumina. No debemos quedarnos en el suelo. Si caemos, nos levantamos, y sonreimos, pues de nada vale quejarse. Somos guerreros, y por dura que sea la batalla, por muchos que sean los enemigos, tenemos que vencer. Pues en la vida no hay lugar para la derrota.

2 comentarios:

  1. En serio,me encanta tu forma de escribir y esta entrada me ha gustado especialmente por esos dialogos que has incluido con tu propio ser...Es una gran verdad y me alegro de que seas capaz de seguir luchando...Aunque no estoy de acuerdo,en que los demas te hagan ser tú :``Quizá tenga miedo a perder aquellas personas que quiero, aquellas que hacen que sea yo´´

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  2. Bueno, mi forma de escribir, creo que en algunos puntos es mas que mejorable la verdad ^_^" Pero intento expresar lo mejor que puedo.

    Los tres factores de la conversacion son los basicos, que bueno, son la persona en si, la parte pesimista y dejada de la persona, y esa parte interior que le da fuerzas. La parte pesimista es la primera sombra, y la segunda sombra en la parte que da fuerzas, por eso al final se convierte en luz, porque arroja iluminacion al camino que has tomado para seguir hacia adelante.

    La frase, bueno, quiza si tiende a dejar un significado de: las personas me condicionan. Pero en realidad, lo que intentaba decir, es que todas las personas que conoces a lo largo de tu vida dejan algo en ti, que te hace al final ser de una forma u otra. Algunas de esas personas las seguiras teniendo durante el resto de tu vida, y otras no. Es por ello el expresarlo asi, el perder a las personas que nos hacen ser nosotros mismos, porque todas han dejado algo en nuestro interior, que poco a poco germina y se convierte en parte nuestra.

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