Yo... Duele. Mucho. Y me dolerá el resto de mi vida. Ya... no hay luz, no hay voces, no hay risas. No hay nada. Solo quedan recuerdos, palabras, frases...
Tengo un nudo en la garganta, hielo en las manos, lágrimas en los ojos. Finalmente era cierto que se había ido. Que me queda ahora, sin ella. Un gran vacío. Un incalculable vacío. Eterno, infinito. Dolor, angustia, rabia. Si le hubiera dejado pedir el traslado a Salamanca, si hubiera ido cuando tantas veces me lo decía... Esto se podría haber evitado. Fui tan idiota, tan imbécil.
¿Tan mal me he comportado apra que la vida me trate así? ¿Es que acaso no tengo una oportunidad de ser feliz? No valía que la vida me privara de amistad, de dinero, de suerte,... También debe privarme del amor de mi vida. Es injusto. Esto es injusto. La vida es injusta. Que alguien me diga que pecado tan grande he cometido.
Finalmente era verdad que el día 6 de Febrero se marchó sin decir nada. Durmiendo. Durmiendo, no para despertar. Ahí marchó ya la mejor persona de todas las que me he encontrado en esta vida. Simpática, agradable, divertida, espontánea. Preciosa, por dentro y por fuera. Especial. Única. Irrepetible.
El dolor impregnan estas palabras, que salen a trompicones de entre todo este dolor. Apenas veo que teclas presiono, disculparme los errores gramáticales. Yo... me duele. Toda una vida por delante, con proyectos, con sueños, con esperanzas. Que ya no son nada. Cristales rotos en el fondo de la memoria, clavados por siempre en el corazón que ella me otorgó, que me enseñó a usar. Cristales que sonaran por siempre al chocar unos contra otros, y que harán sangrar esta enorme herida hasta el día en que me llegue la hora.
Y que debería hacer ahora. No puedo parar de llorar. No puedo hablar. No puedo dejar de temblar. La he perdido para siempre, y jamás volverá. Esto no tenía que acabar así. No ahora. Ya no habrá días soleados. Ya no llegará el calor. Esta lluvia será persistente, transformandose ennieve, para acabar helándolo todo a su paso, con la llegada de la oscura y eterna noche. Esos días con los que soñamos juntos... Ya no llegarán.
Y pese a todo... Soy afortunado. Afortunado por haberla amado, por haber tenido su amor. Por ser ella quien provocara mi sonrisa, y yo la suya. Aofrtunado por todo lo que me enseñó, por haber estado en esta vida a su vez. Afortunado por haberla conocido. Desdichado por perderla.
Cuatro años. Hace cuatro años nos conocimos, y hace dos metí la pata hasta el fondo, alejándola de mi para no dañarla con mis silencios, con mis palabras. Un año de silencio, eterno e infernal. Nunca me había dolido tanto separarme de una persona. Hace un año, de nuevo la luz volvió. Y aunque me perdonó por todo, yo nunca podré perdonarme. Debía ver el perdón en sus ojos para conseguir mi propio perdón. Que nunca llegará. Estas heridas me dolerán por siempre. Fui tan idiota al alejarla aquella vez... Pero las cosas ocurren por una razón, quizá necesitábamos madurar. Esto me dijo aquel 7 de julio de 2010. Nunca me guardó rencor, nunca me odió, nunca me culpó de nada.
¿Y por qué a tan magnífica persona ha tenido que sucederle esto, sin poder alcanzar sus sueños? La vida es injusta, y solo tiene un final, que siempre llega cuando menos lo esperamos, cuando menos queremos. Odio la vida, odio este mundo... Si pudiera algo solucionarlo... Esta es la dura realidad. Sin fantasías, sin sueños. Sin ella.
Maldita sea mi suerte, la hora en que nací, la hora en la que no le hice caso inmediato. Me odio a mi mismo. Estoy desconsolado, desgarrado por dentro, destrozado, abatido... Como he de superar esto...
Tere, siempre me quisiste, y yo siempre te querré. Nunca podré olvidarte. Esta entrada es nuevamente para ti, una despedida de la cual no estoy muy orgulloso, como de costumbre, por lo que escribo, y como lo escribo.
Te quiero, te echo de menos, y nunca te olvidaré, María Teresa Portells Castillo de Luna.
viernes, 4 de marzo de 2011
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Se fuerte amigo, recuerda vuestros buenos momentos, lo mucho que ella te amo, que ese recuerdo te reconforte y te guie, no hay palabras para este dolor, pero al menos nos queda su recuerdo y la inmensa fortuna de haberla tenido entre nosotros.
ResponderEliminarUn abrazo
Lasth... Siento muchísimo que te haya pasado esto.
ResponderEliminarLeí algunos comentarios de tu blog entre ella y tú, y me hago más o menos a la idea de lo muchísimo que la querías.
Quédate con los buenos momentos, olvida los demás. Tú lo has dicho. Has sido afortunado por estar tanto tiempo a su lado. Ahora...sobrellévalo con entereza y con un par de cojones.
Sabes que me tienes siempre que quieras. Que solo con ponerme un comentario en el msn, me conecto. Creo que te di mi móvil, no creo que lo conserves. Pero...Que para cualquier cosa, me avises, si puedo ayudarte.
Confío en ti, y sé que puedes con todo lo que te echen.
todo principio tiene un fin, y no siempre nos lo esperamos. Pero...Ahora toca levantar la cabeza, mirar hacia adelante y ser valiente.
"nada hay bajo el sol que no tenga solución".
(: Te recuerdo, eres de las mejores personas que he conocido. You can :)
María, gracias por tus palabras. Esa frase que citas de la canción, precisamente a esto me refería, a que era lo único que no tenía solución de todo cuanto se encuentra bajo el sol. He revisado los historiales, y nunca me diste tu teléfono, me hiciste dudar por un rato de si lo había perdido XD Pero, dudao que pueda superar esto. No tengo ganas de superarlo.
ResponderEliminarDark, en los mensajes que te envié por blogger está mi msn, añádeme si quieres para hablar, hay un par de cosas que megustaría preguntarte.
No tengo el correo del blog activado, por consiguiente no he recibido ningún correo y el msn no lo abro, solo lo tenia para ella, puedes suponer lo que me cuesta entrar ahora, para lo que quieras o necesites mi correo es este darkv87@yahoo.es
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