Esa zorra caprichosa. Esa efímera pasajera. Esa cruel maestra. Ese dulce momento. Ese fantástico viaje. Esa apacible compañera.
La vida es contradictoria, y no a todos nos trata igual. Si nos trata bien o mal no se decir. Tampoco me atreveré a juzgar si a mi me ha tratado mal o bien, no tengo ese derecho ni soy tan sabio como para juzgarlo. Solo diré que la vida nos otorga un pasado, un presente, y un futuro.
El pasado que nos da la vida lo condicionamos nostros mismos con nuestros actos. Existe desde el primer segundo tras nacer, y nos marcará para toda la vida. Y un consejo, nunca se deja atrás por mucho que lo intentes. El presente es una sensación inexsistente, apenas perceptible. Es ridículo, porque en cuanto quieres nombrarlo ya es pasado. Y el futuro... Es el más desconocido de todos, pues está por venir y se condiciona según nuestro pasado y nuestros actos en el imperceptible presente. El futuro es el más inexistente de todos, cuando llega es presente y tras un instante pasado.
¿Existen el presente y el futuro? A saber, se lo dejo a los físicos para que lo estudien, o a los filósofos, a los que más se aburran.
No puedo evitar recordar una hitoria que no se de donde es. En esa historia el alumno le pregunta a su maestro por qué no puede olvidar su pasado si le ha causado tanto dolor. El maestro le responde que no puede dejarlo atrás porque es lo único seguro que tiene, lo único completamente suyo, pues el presente es fugaz y cambiante, y el futuro son únicamente expectativas, por lo que debe aceptar su pasado por doloroso que sea, pero no aferrarse ni anclarse en él para siempre.
Una buena hsitoria, y recordándola, seguro que procede de aquellos lugares de oriente en los uqe tanto conocen el alma y la mente del ser humano y sobre sus debates existenciales. No estaría mal poseer un uno por ciento de todo ese conocimiento, quizá me serviría para deshacer un poco todo este debate interno tan irritante y constante.
La vida es algo que por cojones debemos pasar, sin más. Cada uno escoge por donde ir, qué escoger, con quién caminar, a quién dejar, a quién pisar, qué cosas construir por el camino, cuáles destruir,... Cada uno decide, o debería poder hacerlo. Pero lo jodido de la vida es que en ocasiones alguien se queda atrás, por una razón, por otra, se queda atrás.
Y te jodes. Sin más.
martes, 12 de mayo de 2015
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