Me pregunto por qué me levanto aún por las mañanas. Me pregunto cómo no he perdido la cordura todavía. Me pregunto demasiadas cosas como para ponerlas aquí todas, tardaría demasiado, y ocuparía mucho espacio.
Voy dejando atrás demasiadas cosas que podrían llebarme a las respuestas. O quizá... No. Quizá no hay respuestas a esas preguntas. Quizá no hay solución a esos entuertos. En fin, que llegados a este punto paso de las preguntas y las respuestas. Y a fin de cuentas, de tantas preguntas y tantas respuestas, solo quedará cosa: el olvido.
El olvido espera...
miércoles, 13 de mayo de 2015
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