miércoles, 8 de agosto de 2012
A veces...
Pero lo bueno de que no se espere nada de ti, es que cualquier cosa puede sorprender.
lunes, 25 de junio de 2012
Palos de ciego de alguien no tan ciego.
lunes, 7 de mayo de 2012
Fragmentos enmarañados I
martes, 17 de abril de 2012
Todo saldrá bien...
Estoy cansado. Por vez primera en mi vida, siento que voy a tirarlo todo por la borda. Sueños, esperanzas, aspiraciones... Mi propia vida. Estoy realmente cansado. Cansado de todo. Todo está mal, todo está torcido, todo está corrupto. ¡Todo está tan mal!
Y yo no consigo cambiarlo. ¿Por qué? Porque sencillamente... No está en mis manos cambiarlo. No estoy destinado a cambiarlo.
La situación familiar no inspira mucha confianza, ni mucho menos algún atisbo de mejorar en un futuro próximo o lejano. Estoy en una isla en la que me han situado. Una isla desierta, a la que acuden cuando realmente necesitan ayuda o que yo realice alguna acción. Y siempre he cargado con más de lo que puedo y corresponde. Pero no puedo decir nada, pues seré el malo de la película. Mi papel en esta obra es simplemente cargar, ayudar, y callar. Oir, ver y callar, como aquellos monos; uno ciego, otro mudo, y otro sordo.
En cuanto lo que toca a mis estudios... Menuda mierda. Del primer cuatrimestre no me presenté a ningún examen, y de este segundo, no tengo siquiera todos los libros. Solo aprendo cosas sueltas en los pocos y escasos instantes en los que ojeo los temarios. Voy a dejarlo, yo no valgo para esto. Pero esto no sentara bien por aquí. Preveo quejas, insultos y malas caras. Pero que les den. Es mi vida y yo decido que hacer, y como ha de acabar. Y si a parte no doy pie con bolo... Para que seguir.
Me siento atrapado, quizá porque realmente lo estoy. En varios aspectos, me han dado la patada para que me aleje de ciertos asuntos, y en otros que son realmente importantes, me dejan de lado. Solo cuentan conmigo para las cosas imprescindibles, para aquello que los demás no pueden o no quieren hacer. Y no es que yo quiera hacerlos tampoco, pero toca hacerlos, pues en caso contrario, también sería el malo de la película, y todo serían críticas, malas palabras.
Y mientras tanto, nadie se preocupa por mi. Pero yo he de preocuparme de todos, o dirán que no les importo una mierda. Y quizá sea cierto llegado a este punto. Todos me importan una mierda. Todo me importa una mierda. Llevo más de un año jodido, sin ganas de levantar mi mirada al horizonte y ver las nuevas oportunidades. Pero nadie se da cuenta. Y cuando quiero levantar mi cabeza y ver alguna oportunidad, las personas me arrastran hacia abajo, una y otra vez. No me dejan ver lo que quiero. No me dejan pensar. No me dejan ser libre.
Y estoy arto... De todo, de todos... Pero demasiado cansado como para reprocharles. Demasiado cansado como para quejarme, como para intentar algo una vez más.
Y las nuevas oportunidades que se me han presentado en este tiempo, han sido simplemente manzanas podridas. Perfectas por fuera, atrayentes, tentadoras, quieren que las muerdas y que caigas en el pecado que guardan en su interior.
Estoy cansado... Estoy tan cansado... Ojala con un chasquido de dedos todo finalizara, para bien o para mal, me importa una mierda el final, solo quiero que llegue. Agh... Eso no va conmigo... O al menos antes no iba conmigo. Solo quiero que alguien me lo diga, de forma serena, sincera, segura y esperanzadora. Que me lo susurre, y me haga renacer de este despojo. ¿Es tanto pedir?
Tan solo quiero eso, tener a alguien que me dijera "todo saldrá bien".
lunes, 6 de febrero de 2012
Un año oscuro.
Simplemente, puedo decir, que aun la extraño cada día. Que aun la quiero. Y que siempre seguirá igual. Nada más que decir en un día como hoy.
"Cuéntame, las veces que he perdido la razón por ti,
las cosas que he dejado tras de mi...
¡Dormía en tu regazo, quien me iba a decir
que tanto amor se había de extinguir!
Has vencido, ¡maldigo mi ilusión y mi castigo!
Y volveré como cada amanecer
para postrarme ante tus ojos,
ya lo ves no hay nada más
que este pobre perdedor...
Ciego corazón,
¡no se como no has aprendido nada de ella!
Otra vez, intentando olvidarte volveré a llorar,
recuerdo tus caricias en la tempestad.
Creía que en tus brazos yo había de morir,
que la soledad no vendría nunca.
Has vencido, ¡maldigo mi ilusión y mi castigo!
Y volveré como cada amanecer,
para postrarme ante tus ojos,
ya lo ves no hay nada más,
que este pobre perdedor.
Ciego corazón,
no se como no has aprendido nada de ella.
Has vencido, ¡maldigo mi ilusión y mi castigo!
Y volveré como cada amanecer,
para postrarme ante tus ojos.
Ya lo ves, no hay nada más,
que este pobre perdedor.
Ciego corazón,
no se como no has aprendido nada de ella.
Y volveré como cada amanecer
para postrarme ante tus ojos,
ya lo ves no hay nada más
que este pobre perdedor.
Ciego corazón,
no se como no has aprendido nada de ella"
sábado, 28 de enero de 2012
2011
Un año de sabias lecciones. Y bastante duras. No ha sido un año fácil, y considero que es un año que sería mejor olvidar, pero también es un año que no merece ser olvidado, pues contiene varias lecciones. Lecciones que normalmente costaría aprender toda una vida, y que por desgracia yo he aprendido en cuestión de unos meses. En siete meses, he aprendido más que el resto de la gente. Pero no es un método de aprender al que se le pueda llamar grato.
El año comenzó bien. Pero al mes ya se había jodido soberanamente. La muerte de Tere ha sido el golpe más duro que he podido recibir en toda mi vida. Después de pasarlo mal, finalmente hice selectividad, tal y como ella me había convencido. Y presentándome sin ganas, sin estudiar, y sin motivación alguna de aprobar, la vida me suelta un guantazo y apruebo. Y puede ser que aquí este la primera lección importante. Puede que yo no sea tan desastre como pienso, y que realmente soy capaz de lo que me proponga. Quizá soy más fuerte de lo que yo mismo creo, tal como ella me decía.
El verano pasó entre cavilaciones y debates internos. Estudiar, trabajar, quedarme tirado en cualquier rincón,... No tenía muchas ganas de emprender nada. Estaba agotado después de seis meses sin ella. Aún a día de hoy estoy agotado, pero esto ya lo trataré más adelante. Finalmente, apoyándome en selectividad, decidí orientarme hacia una escuela de oficiales de marina. Cuatro años de instrucción, y al salir un sueldo fijo de por vida. Y quien sabe, quizá así, al perderme por estos mundos de dios, conseguiría olvidarme de quien soy y de las penas que cargo.
Y cuando estaba a punto de tomar este plan, y habiendo ido a apuntarme a un gimnasio, al día siguiente de esta acción, muere mi padre. Siete meses después que Tere. Que vida más perra. Que asquerosa. Que hija de puta esta vida. También lo pasé mal, no lo voy a negar, pero no tan mal como lo pasé con la muerte de Tere. Y hasta día de hoy, no ha caído una lágrima por mi padre de mi parte, y no porque no lo apreciara. Simplemente, no me apetecía derramar más lágrimas en esta vida. Y así está jurado. No caeré más en esos agujeros infinitos y oscuros. Aunque no se si poco a poco estoy cayendo de nuevo. Todo se verá.
Entre unas cosas y otras, la admisión para la escuela de oficiales pasó. Un tren que no cogí a tiempo. ¿Hice bien o mal? No lo se, pero ahora estoy haciendo de nuevo lo que Tere y yo planeamos, estudiar historia. ¿Destino o suerte? Tampoco lo se. La vida es un misterio. Y entre tanto, ayudar en el taller, aunque he durado solo dos meses, pues no podía estudiar y trabajar a la vez, y tampoco me han dado la opción de media jornada. Si hubiera sido al contrario, mi padre nunca habría puesto en esta situación a nadie, aunque hubiera tenido que deslomarse el doble. Esto demuestra como son realmente las personas, y en cuales se puede confiar ciegamente.
Y con todo esto presente, llega 2012. ¿Será un año bueno o malo? No lo se, no soy un prestidigitador. Y tampoco quiero serlo. Si conociéramos el futuro, no tendría misterio alguno el seguir caminando por esta vida.
Y, aunque malo, saco valiosas lecciones, que como dice una de las canciones de Warcry, lecciones que la vida con paciencia me enseñó. Lecciones dolorosas, pero valiosas, mucho.
He aprendido... Que la vida es dura, y que no siempre nos da lo que esperamos de ella. Que la gente es falsa y envidiosa, y buscarán tus momentos de debilidad para aprovecharse. Que hay que defender lo tuyo a toda costa, atropelles a quien atropelles. No hay que dejar que nadie pise lo que es tuyo.
Que hay que ser fuerte y decidido en los caminos que escojas, aunque sean difíciles y tropieces. Que los verdaderos amigos siempre estarán ahí, pase lo que pase. Que entenderán tus silencios y callarán contigo, al igual que reirán cuando rías, porque quizá algún día, tu tendrás que hacer eso mismo por ellos. Que las personas realmente importantes siempre estarán presentes, pase lo que pase, aunque estén lejos o aunque el contacto sea poco e infrecuente, y sentirán tus penas y alegrías como si fueran suyas propias.
He aprendido que tengo más aguante y entereza del que yo mismo y el resto de la gente pensaba. Que quizá soy más fuerte de lo que pienso, y debo tener más confianza en mí. Que quizá no soy tan inútil.
He aprendido que debería ser un poco más egoísta, aunque esto creo que nunca podré aplicarlo. He aprendido... que muchas personas son débiles. Que muchas personas no atienden a razones. Que muchas personas merecerían la ignorancia. Pero he aprendido, que a esta clase de personas, no hay peor mal que puedas hacerles que tener educación.
He aprendido, que desear que todo acabe de una vez por todas, es de cobardes. Que hay que enfrentar las cosas de frente, aunque duelan, aunque cuesten. Que algunas cosas son difíciles de comunicar, ya sea por torpeza, vergüenza, o gravedad. Pero hay que ser claros y directos. Dejemos los susurros para los cobardes y para los que no pueden valerse por si mismos.
He aprendido que la vida es corta cuando estas feliz, y muy larga cuando se tuerce, pero que ambas cosas son parte de ella. Que entre penas y alegrías hay que seguir caminando por aquellas metas que creemos dignas de nuestras aspiraciones, y que nadie debe apartarnos de ellas, solo nosotros mismos hemos de marcar el final, o el abandono de esta meta.
He aprendido lo que es vivir.
lunes, 5 de septiembre de 2011
Resignación.
Significado según un diccionario. Pero, ¿realmente es eso? No. No lo es. La resignación es algo más que una aceptación de algo. Es una rendición.
Estoy cansado. Demasiado cansado. No me quedan fuerzas para continuar. No tengo ganas de seguir con nada, con ninguno de mis tantos proyectos inacabados e inalcanzables. No tengo ni fuerzas ni medios para seguir. Lo que nunca creí que me pasaría.
¿Me resigno ante lo evidente, y acepto mi condición y mi situación de siniestro total? ¿Me resigno a seguir con mis aspiraciones y mis metas imaginarias? ¿Me resigno a cumplir aquellos estúpidos sueños inalcanzables? ¿Me resigno a conseguir algo algún día? Demasiadas preguntas.
No hay motivos ni medios para proseguir con lo que pretendía llevar a cabo, para lograr mis sueños. Los sueños, solo son aspiraciones, castillos en el aire que nadie ve, que tu no puedes tocar, y que rara vez se consiguen realizar. ¿Es momento de dejarlos de lado? ¿Por más que lo intente, nunca los podré alcanzar? De nuevo más preguntas.
Ante esto... ¿Qué se supone que debo hacer? ¿Resignarme? La vida es una mierda, y no da señales de mejorar. Hacia abajo, siempre hacia abajo. Estoy cansado. Demasiado cansado. Siempre es lo mismo. Siempre es la misma historia. Y no consigo cambiarlo.
¿Por qué es tan difícil cambiar algo? ¿Por qué es tan complicada la vida? Solo tenemos una vida, y es una jodienda hoy si y mañana también. Pues menuda mierda es la vida joder.
Voy a cambiarla. Voy a cambiar esta vida, me cueste lo que me cueste. Aunque este cansado y quiera tirar la toalla. No voy a resignarme. Antes muerto.