miércoles, 8 de agosto de 2012

A veces...

A veces es mejor tirarlo todo a la basura. Recuerdos, esperanzas, y sueños. Incluso a uno mismo. Porque a veces uno mismo solo es basura.

Pero lo bueno de que no se espere nada de ti, es que cualquier cosa puede sorprender.

lunes, 25 de junio de 2012

Palos de ciego de alguien no tan ciego.


Llevo tiempo dando palos de ciego. No se de donde partir. No se a donde ir. No se que hacer ni que decir. No se quien soy ahora, si es que soy alguien. Pero aunque de palos de ciego sin rumbo, no quiere decir que tengan que guiarme u obligarme a ir por un camino u otro.

Todo lo que he ido haciendo hasta ahora se ha ido a la mierda. Así sin más. Todo a la mierda directamente tras empezar. Es lo malo de comenzar algo sin ánimos, que al final acaba fracasando.

Digamos que  Geografía e Historia, a parte de no ser lo mío, tampoco me convenció realmente. Demasiado técnico para mi. Me gusta la historia, o eso creía, pero no hasta tal punto de tener que aprender las cosas hasta el punto de saber si tenía 21 dedos o 19 alguien en concreto, o si en lugar de poseer 20 hectáreas poseía 19. En fin. Lo malo de meterse de cabeza en algo sin saber, siempre acabas quemado.

"Algo hay que hacer". Eso me dicen cuando me preguntan que voy a hacer y yo respondo que no lo se. Si no lo se, no lo se, y de nada sirve que me bombardeen a preguntas inútiles como qué es lo que me gusta o cuales son mis preferencias. Si llevaba 21 años sin saber que hacer, menos voy a descubrirlo en uno.

"Ya te vale, dejar pasar lo de la marina". Claro. Ya me vale, soy tan irresponsable. Mira que no presentarme a las pruebas para ello, que irresponsable soy. Pero de lo que no se dan cuenta cuando hablan, es que mientras se mandaban las solicitudes yo estaba en el entierro de mi padre, y cuando se realizaron las pruebas, yo estaba entre papelajos y más papelajos de notarios, abogados, y los putos bancos y la madre que los parió con los seguros de mi padre. Y tampoco se dan cuenta y no entienden, que si ya paso de la edad que piden, no van a hacer una excepción por mi. Soy tan irresponsable... Gilipollas.

Estoy hasta las narices. Estoy harto de la gente, de sus lloriqueos, de sus quejas, de sus exigencias, y de sus órdenes. Si nunca os hice caso, menos os voy a hacer ahora, y mucho menos a alguien que nunca se preocupo por mi y que ahora viene haciendo un papelón dramático de padre por obligación. Y por ahí yo no paso. Mi padre está muerto, y no necesito que nadie ocupe su lugar, y menos un mamarracho del tres al cuarto. Haré lo que me salga de las narices, no lo que él me diga que haga.

Y eso que yo siempre he tenido mucha paciencia para todo. Pero se acabó. Ya no aguanto ni una más, y si no gustan las respuestas, a joderse y aguantarse, que yo también he aguantado ya demasiado. Ya estoy cansado de tanta tontería reunida, tanta actitud desquiciada y tanto pensamiento conspirativo. Yo también estoy fastidiado por todo, y que no lo demuestre no quiere decir que no me afecte. La diferencia es que yo he tenido los cojones de aguantarlo sin quejas, y no solo una vez, sino dos, porque la muerte de Tere fue el golpe más grande que me han podido arrear jamás. Débiles mamarrachos.

Antes de venirme con exigencias, críticas y acusaciones, miradme, mirad todo lo que cargo a la espalda, y si pensáis que podréis sobrellevar todas estas cargas sin sentiros derrumbados y derrotados algún día, cargarla a vuestras espaldas, si es que soportáis ese inmenso dolor en lo más dentro de ti. Porque eso es lo que más duele, esos navajazos traperos de la vida, que siempre dan donde más duelen, y que nunca llegan a cicatrizar. Si podéis sobrellevar ese gran dolor... ese inmenso e indescriptible dolor sin una queja, sin una palabra al respecto, sin una lágrima, sin flaquear,.. Si podéis aguantar, habladme. Si vais a quejaros como colegiales de 3 años porque no quieren ir al colegio, cerrad la puta boca, que así no os entrarán moscas y no tendré que soportar vuestro aliento.

No se quien soy. No se que hacer. No se que hacer con el resto de mi vida. No se que he hecho en todo este tiempo de vida. No se nada. Y si yo no lo se, nadie lo sabe.

Ya estoy harto de todo... de las opiniones, de los días, de las noches, de las horas. Ya estoy harto de la vida.

lunes, 7 de mayo de 2012

Fragmentos enmarañados I


"Caer está permitido. Levantarse es obligatorio".

Un viejo proverbio ruso. Puedes tropezar y caerte. Pueden golpearte y puedes caer. Pero siempre, pase lo que pase, siempre tienes que levantarte. Así está exigido. Así lo pide la vida, y el mundo.

Este proverbio me lo recordó un buen amigo no hace mucho. En la vida es fácil caer. Hay muchas razones que te empujan, o muchos baches en los que tropiezas. ¿Demasiados? No lo se. Y no soy quien para juzgar su cantidad. Solo diré que caer es la parte fácil. Levantarse, ya es más jodido, y no está al alcance de todos.

Diciendo esto me viene a la mente una escena de "300" (magnífica película, tremendo papel de Gerard Butler, así como en Atila o en Beowulf y Grendel), en la que el rey Leónidas está a punto de marchar, y en la despedida, como buen espartano, no habla. Es más... voy a buscar el video... http://www.youtube.com/watch?v=3SuDa3Ppq_w Aquí está.

"Solo los recios, solo los fuertes..." Puede aplicarse a la vida. Puede que haya algunas personas suertudas, que nazcan en una vida pomposa y sin preocupaciones, y que así continúe hasta su fin. Porque las hay. Pero, normalmente, creo, que la vida no es fácil precisamente. Hay que ser fuertes para aguantar los envites de la vida, para aguantar esas jugadas clave que te lanza. "No hay lugar para la debilidad". Literalmente, en la vida, "con tu escudo, o sobre él." No hay más.

Pensando en la cita anterior del proverbio ruso por parte de migran amigo, que tanto me aguanta, y del que aun nunca he hablado aquí, me viene a la cabeza otra gran frase que rondó la cabeza de ambos durante mucho tiempo, y que nos llevó a realizar tantas locuras imposibles, hazañas de auténticos titanes en aquel entonces para ser solo dos personas.

"Por Sangre y Honor".

Sangre. Aquel líquido rojo por el que peleábamos, y aquello que era nuestra única recompensa. Honor. Aquello que nos movía, lo que nos hacía ser siempre nosotros mismos, aquello que nos obligaba a batallar mil y una veces para no dejarnos pisar. Sangre y Honor. Sangre propia, Sangre de nuestros enemigos. Honor de nuestros corazones. Honor para los caídos.

Quizá os pueda parecer una tontería para la mayoría, pero para mi esta corta frase tiene mucho significado. En torno a esta frase se originaron grandes amistades. Algunas se volvieron putrefactas más tarde, y una de ellas pervive aun con fuerza. Una frase sin sentido ni significado para muchos, pero repito que tiene mucho valor para mi, no solo por su origen, sino también por su final. Recuerdo aquellos tiempos con alegría y nostalgia. Lanzarse a la aventura, a la batalla, y a mil cosas disparatadas o estúpidas, pero siempre con esa frase en la memoria y en el corazón, si alguna vez tuvimos una cosa y la otra xDDDDD

A partir de esta última memoria, recurriré a otra más reciente, pero, podría decir, procedente de la misma fuente.

“Nunca aceptes la mano que te tiendan. Siempre es mejor que te sostengas por tus propios medios. Es lo que distingue a los grandes de los sumisos”.

Fragmento extraído de "Genn Cringris: Señor de su manada", de James Waugh, una de las historias que pueden encontrarse en la página de Wolrd of Warcraft, de Blizzard. Independientemente de que pertenezca a una historia de un videojuego o no, la frase, hay que reconocer, que es buena.

No siempre van a ayudarte. No siempre tendrás una mano de apoyo allí donde la necesites. No siempre van a sujetarte cuando caigas. Y cuando caes, no caes al suelo. Eso sería demasiado fácil. Caerás a un abismo sin fin. Sin fin, o con fin, depende de cada uno. Los abismos pueden ser pequeños, o pueden ser enormes. Pero sean pequeños o gigantes los abismos, sales más fuerte si sales por ti mismo, que con ayuda.

Y desde mi experiencia, he de decir, que cuando caes, no hay una red de seguridad, no hay una colchoneta, no hay manos ni escaleras en la caída. Intentarán ayudarte, intentarán tenderte una mano. Alivian, un poco, pero no te sujetan en tu caída. Si caes, caes.

Pero yo no puedo asegurar que del abismo se salga reforzado. Aun sigo cayendo. Os dejaré un mensaje cuando llegue al fondo.

Hace tiempo, como un año, o año y unos meses, tuve una conversación... interesante, si. Sobre la vida, sobre el ánimo, sobre las personas y sus formas de ser, y sobre ese gran desconocido, yo. No saqué nada en claro, ni lo sacaré. Pero la frase final con la que se zanjó la conversación, que no fue un típico adiós de los míos, fue la siguiente: "Solo te diré una cosa: que no quieras seguir viviendo, no quiere decir que los demás quieran vivir sin ti".

No la entendí. La sigo sin entender.

martes, 17 de abril de 2012

Todo saldrá bien...

Estoy cansado. Por vez primera en mi vida, siento que voy a tirarlo todo por la borda. Sueños, esperanzas, aspiraciones... Mi propia vida. Estoy realmente cansado. Cansado de todo. Todo está mal, todo está torcido, todo está corrupto. ¡Todo está tan mal!

Y yo no consigo cambiarlo. ¿Por qué? Porque sencillamente... No está en mis manos cambiarlo. No estoy destinado a cambiarlo.

La situación familiar no inspira mucha confianza, ni mucho menos algún atisbo de mejorar en un futuro próximo o lejano. Estoy en una isla en la que me han situado. Una isla desierta, a la que acuden cuando realmente necesitan ayuda o que yo realice alguna acción. Y siempre he cargado con más de lo que puedo y corresponde. Pero no puedo decir nada, pues seré el malo de la película. Mi papel en esta obra es simplemente cargar, ayudar, y callar. Oir, ver y callar, como aquellos monos; uno ciego, otro mudo, y otro sordo.

En cuanto lo que toca a mis estudios... Menuda mierda. Del primer cuatrimestre no me presenté a ningún examen, y de este segundo, no tengo siquiera todos los libros. Solo aprendo cosas sueltas en los pocos y escasos instantes en los que ojeo los temarios. Voy a dejarlo, yo no valgo para esto. Pero esto no sentara bien por aquí. Preveo quejas, insultos y malas caras. Pero que les den. Es mi vida y yo decido que hacer, y como ha de acabar. Y si a parte no doy pie con bolo... Para que seguir.

Me siento atrapado, quizá porque realmente lo estoy. En varios aspectos, me han dado la patada para que me aleje de ciertos asuntos, y en otros que son realmente importantes, me dejan de lado. Solo cuentan conmigo para las cosas imprescindibles, para aquello que los demás no pueden o no quieren hacer. Y no es que yo quiera hacerlos tampoco, pero toca hacerlos, pues en caso contrario, también sería el malo de la película, y todo serían críticas, malas palabras.

Y mientras tanto, nadie se preocupa por mi. Pero yo he de preocuparme de todos, o dirán que no les importo una mierda. Y quizá sea cierto llegado a este punto. Todos me importan una mierda. Todo me importa una mierda. Llevo más de un año jodido, sin ganas de levantar mi mirada al horizonte y ver las nuevas oportunidades. Pero nadie se da cuenta. Y cuando quiero levantar mi cabeza y ver alguna oportunidad, las personas me arrastran hacia abajo, una y otra vez. No me dejan ver lo que quiero. No me dejan pensar. No me dejan ser libre.

Y estoy arto... De todo, de todos... Pero demasiado cansado como para reprocharles. Demasiado cansado como para quejarme, como para intentar algo una vez más.

Y las nuevas oportunidades que se me han presentado en este tiempo, han sido simplemente manzanas podridas. Perfectas por fuera, atrayentes, tentadoras, quieren que las muerdas y que caigas en el pecado que guardan en su interior.

Estoy cansado... Estoy tan cansado... Ojala con un chasquido de dedos todo finalizara, para bien o para mal, me importa una mierda el final, solo quiero que llegue. Agh... Eso no va conmigo... O al menos antes no iba conmigo. Solo quiero que alguien me lo diga, de forma serena, sincera, segura y esperanzadora. Que me lo susurre, y me haga renacer de este despojo. ¿Es tanto pedir?

Tan solo quiero eso, tener a alguien que me dijera "todo saldrá bien".

lunes, 6 de febrero de 2012

Un año oscuro.

Que puedo decir en un día como hoy. He dicho muchas cosas en un año, y sigo igual. Nada puedo decir que sea digno, al igual que todo lo dicho, nada es digno.

Simplemente, puedo decir, que aun la extraño cada día. Que aun la quiero. Y que siempre seguirá igual. Nada más que decir en un día como hoy.


Zenobia - Ante tus ojos

"Cuéntame, las veces que he perdido la razón por ti,
las cosas que he dejado tras de mi...
¡Dormía en tu regazo, quien me iba a decir
que tanto amor se había de extinguir!
Has vencido, ¡maldigo mi ilusión y mi castigo!

Y volveré como cada amanecer
para postrarme ante tus ojos,
ya lo ves no hay nada más
que este pobre perdedor...
Ciego corazón,
¡no se como no has aprendido nada de ella!

Otra vez, intentando olvidarte volveré a llorar,
recuerdo tus caricias en la tempestad.
Creía que en tus brazos yo había de morir,
que la soledad no vendría nunca.
Has vencido, ¡maldigo mi ilusión y mi castigo!

Y volveré como cada amanecer,
para postrarme ante tus ojos,
ya lo ves no hay nada más,
que este pobre perdedor.

Ciego corazón,
no se como no has aprendido nada de ella.

Has vencido, ¡maldigo mi ilusión y mi castigo!
Y volveré como cada amanecer,
para postrarme ante tus ojos.
Ya lo ves, no hay nada más,
que este pobre perdedor.
Ciego corazón,
no se como no has aprendido nada de ella.

Y volveré como cada amanecer
para postrarme ante tus ojos,
ya lo ves no hay nada más
que este pobre perdedor.
Ciego corazón,
no se como no has aprendido nada de ella"

sábado, 28 de enero de 2012

2011

Un poco tarde esta entrada, pero bueno... ¿Me perdonáis por la tardanza?

Un año de sabias lecciones. Y bastante duras. No ha sido un año fácil, y considero que es un año que sería mejor olvidar, pero también es un año que no merece ser olvidado, pues contiene varias lecciones. Lecciones que normalmente costaría aprender toda una vida, y que por desgracia yo he aprendido en cuestión de unos meses. En siete meses, he aprendido más que el resto de la gente. Pero no es un método de aprender al que se le pueda llamar grato.

El año comenzó bien. Pero al mes ya se había jodido soberanamente. La muerte de Tere ha sido el golpe más duro que he podido recibir en toda mi vida. Después de pasarlo mal, finalmente hice selectividad, tal y como ella me había convencido. Y presentándome sin ganas, sin estudiar, y sin motivación alguna de aprobar, la vida me suelta un guantazo y apruebo. Y puede ser que aquí este la primera lección importante. Puede que yo no sea tan desastre como pienso, y que realmente soy capaz de lo que me proponga. Quizá soy más fuerte de lo que yo mismo creo, tal como ella me decía.

El verano pasó entre cavilaciones y debates internos. Estudiar, trabajar, quedarme tirado en cualquier rincón,... No tenía muchas ganas de emprender nada. Estaba agotado después de seis meses sin ella. Aún a día de hoy estoy agotado, pero esto ya lo trataré más adelante. Finalmente, apoyándome en selectividad, decidí orientarme hacia una escuela de oficiales de marina. Cuatro años de instrucción, y al salir un sueldo fijo de por vida. Y quien sabe, quizá así, al perderme por estos mundos de dios, conseguiría olvidarme de quien soy y de las penas que cargo.

Y cuando estaba a punto de tomar este plan, y habiendo ido a apuntarme a un gimnasio, al día siguiente de esta acción, muere mi padre. Siete meses después que Tere. Que vida más perra. Que asquerosa. Que hija de puta esta vida. También lo pasé mal, no lo voy a negar, pero no tan mal como lo pasé con la muerte de Tere. Y hasta día de hoy, no ha caído una lágrima por mi padre de mi parte, y no porque no lo apreciara. Simplemente, no me apetecía derramar más lágrimas en esta vida. Y así está jurado. No caeré más en esos agujeros infinitos y oscuros. Aunque no se si poco a poco estoy cayendo de nuevo. Todo se verá.

Entre unas cosas y otras, la admisión para la escuela de oficiales pasó. Un tren que no cogí a tiempo. ¿Hice bien o mal? No lo se, pero ahora estoy haciendo de nuevo lo que Tere y yo planeamos, estudiar historia. ¿Destino o suerte? Tampoco lo se. La vida es un misterio. Y entre tanto, ayudar en el taller, aunque he durado solo dos meses, pues no podía estudiar y trabajar a la vez, y tampoco me han dado la opción de media jornada. Si hubiera sido al contrario, mi padre nunca habría puesto en esta situación a nadie, aunque hubiera tenido que deslomarse el doble. Esto demuestra como son realmente las personas, y en cuales se puede confiar ciegamente.

Y con todo esto presente, llega 2012. ¿Será un año bueno o malo? No lo se, no soy un prestidigitador. Y tampoco quiero serlo. Si conociéramos el futuro, no tendría misterio alguno el seguir caminando por esta vida.

Y, aunque malo, saco valiosas lecciones, que como dice una de las canciones de Warcry, lecciones que la vida con paciencia me enseñó. Lecciones dolorosas, pero valiosas, mucho.
He aprendido... Que la vida es dura, y que no siempre nos da lo que esperamos de ella. Que la gente es falsa y envidiosa, y buscarán tus momentos de debilidad para aprovecharse. Que hay que defender lo tuyo a toda costa, atropelles a quien atropelles. No hay que dejar que nadie pise lo que es tuyo.

Que hay que ser fuerte y decidido en los caminos que escojas, aunque sean difíciles y tropieces. Que los verdaderos amigos siempre estarán ahí, pase lo que pase. Que entenderán tus silencios y callarán contigo, al igual que reirán cuando rías, porque quizá algún día, tu tendrás que hacer eso mismo por ellos. Que las personas realmente importantes siempre estarán presentes, pase lo que pase, aunque estén lejos o aunque el contacto sea poco e infrecuente, y sentirán tus penas y alegrías como si fueran suyas propias.

He aprendido que tengo más aguante y entereza del que yo mismo y el resto de la gente pensaba. Que quizá soy más fuerte de lo que pienso, y debo tener más confianza en mí. Que quizá no soy tan inútil.

He aprendido que debería ser un poco más egoísta, aunque esto creo que nunca podré aplicarlo. He aprendido... que muchas personas son débiles. Que muchas personas no atienden a razones. Que muchas personas merecerían la ignorancia. Pero he aprendido, que a esta clase de personas, no hay peor mal que puedas hacerles que tener educación.

He aprendido, que desear que todo acabe de una vez por todas, es de cobardes. Que hay que enfrentar las cosas de frente, aunque duelan, aunque cuesten. Que algunas cosas son difíciles de comunicar, ya sea por torpeza, vergüenza, o gravedad. Pero hay que ser claros y directos. Dejemos los susurros para los cobardes y para los que no pueden valerse por si mismos.

He aprendido que la vida es corta cuando estas feliz, y muy larga cuando se tuerce, pero que ambas cosas son parte de ella. Que entre penas y alegrías hay que seguir caminando por aquellas metas que creemos dignas de nuestras aspiraciones, y que nadie debe apartarnos de ellas, solo nosotros mismos hemos de marcar el final, o el abandono de esta meta.

He aprendido lo que es vivir.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Resignación.

"Resignación: f. Capacidad de aceptación de las adversidades."

Significado según un diccionario. Pero, ¿realmente es eso? No. No lo es. La resignación es algo más que una aceptación de algo. Es una rendición.

Estoy cansado. Demasiado cansado. No me quedan fuerzas para continuar. No tengo ganas de seguir con nada, con ninguno de mis tantos proyectos inacabados e inalcanzables. No tengo ni fuerzas ni medios para seguir. Lo que nunca creí que me pasaría.

¿Me resigno ante lo evidente, y acepto mi condición y mi situación de siniestro total? ¿Me resigno a seguir con mis aspiraciones y mis metas imaginarias? ¿Me resigno a cumplir aquellos estúpidos sueños inalcanzables? ¿Me resigno a conseguir algo algún día? Demasiadas preguntas.

No hay motivos ni medios para proseguir con lo que pretendía llevar a cabo, para lograr mis sueños. Los sueños, solo son aspiraciones, castillos en el aire que nadie ve, que tu no puedes tocar, y que rara vez se consiguen realizar. ¿Es momento de dejarlos de lado? ¿Por más que lo intente, nunca los podré alcanzar? De nuevo más preguntas.

Ante esto... ¿Qué se supone que debo hacer? ¿Resignarme? La vida es una mierda, y no da señales de mejorar. Hacia abajo, siempre hacia abajo. Estoy cansado. Demasiado cansado. Siempre es lo mismo. Siempre es la misma historia. Y no consigo cambiarlo.

¿Por qué es tan difícil cambiar algo? ¿Por qué es tan complicada la vida? Solo tenemos una vida, y es una jodienda hoy si y mañana también. Pues menuda mierda es la vida joder.

Voy a cambiarla. Voy a cambiar esta vida, me cueste lo que me cueste. Aunque este cansado y quiera tirar la toalla. No voy a resignarme. Antes muerto.